En Sierra Leona hay muchas historias que te roban el corazón. La llegada de la Pequeña Mariatu a la misión de las Hermanas en Lunsar un dia cualquiera es una de ellas.

Llegó al convento porque alguien se la había dejado a la Hermana Esme que está a cargo de parbulitos. No podía parar de llorar y preguntamos que qué pasaba. Ahi supimos que su mamá, muy jovencita, se había ido con otro hombre y la había abandonado.

La niña venia mojadita. De suerte quedaba una caja de pañales de las que mandamos en el contenedor y Sister Esme y Sister Elisa la cambiaron. Como no paraba de llorar yo recordé que había guardado un Winnie de Poo gigante que también venia de España y se lo di corriendo. Agarró el muñeco fuertemente y se calmó un poquito pero estaba llena de dolor. Su padre, un jovencito que hace algunos trabajos para las escuelas, no estaba en ese momento. En los ojitos tristes de la Pequeña se podía leer que su mundo se desmoronaba.

Desde entonces empezamos a ver a Mariatu muy amenudo por la casa de la mano de Sister Esme. La niña venía con una enorme barriguita y con los ojitos amarillos. Un dia la ayudamos a ir al cuarto de baño y vimos que salia un líquido de un color muy extraño. No estaba bien. Las Hermanas se la llevaron a la Clínica de Milla 91 y el diagnóstico era que tenía disentería; es decir, el estómago lleno de parásitos. Le dieron medicinas y Sister Esme se ha seguido ocupando de ella. Desde Pequeña Nowina hemos visto morir a niños aquí en Sierra Leona con un estómago parecido al de ella así que me preocupé bastante cuando me lo dijeron. El padre hace muchos esfuerzos pero es muy jovencito y con muy poquito recursos. Ante la desesperación un dia le dijo a Sister Esme que se la regalaba.

Hablando con Sister Elisa me dijo que ella quería que Mariatu tuviese una mejor vida. Me propuso que la ayudásemos desde Pequeña Nowina. Yo no lo dudé ni un instante. Con 20 euros aproximadamente al mes le damos de comer bien y también se le compran medicinas y algunas cosas mas que necesita. Pero lo mas importante, se le cuida.

Yo fui a ver su casa y a llevarle una de las camitas que donó el colegio Grazalema. Ella y su padre vivian en un cuarto alquilado pero muy ordenado y limpio. Eso nos tranquilizó. Le pregunté que qué le daba de comer a la niña y me dijo que pan con mayonesa todos los dias. Imaginaos!

Pues os cuento que la Pequeñita Mariatu ya tiene sus padrinos españoles, Solete y Miguel, ¡y que padrinos! ; así que la ayudaremos hasta que Dios lo permita. Y no solo eso. Hemos conseguido que su mamá regrese y le estamos pagando sus estudios en la escuela vocacional Maria Ines.  No os podéis ni imaginar lo contentísima que está Mariatu.  

Las Hermanas ahora se aseguran de que coma en el internado y de que tome sus medicinas; Sister Esme la cuida como si fuese su muñequita y nosotros desde España ayudamos con la parte económica.

Un abrazo muy fuerte y gracias de nuevo porque con vuestro apoyo podemos tocar, aunque sea un poquito, la vida de la gente que mas sufre.

Cristina

Presidenta

ONGD Pequeña Nowina